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« La politica ya no puede obviar la cuestion ambiental »

Durée de lecture : 5 minutes

19 février 2012 / Hervé Kempf

De la crisis ecológica global y su vínculo con la debacle económica.


Por Cecilia Escudero

Sin proponérselo, el periodista francés Hervé Kempf se convirtió en una voz autorizada a escala global sobre los efectos devastadores del cambio climático. Así, la defensa del medio ambiente comenzó a preocupar a Kempf desde que se produjo la catástrofe de Chernobyl. Desde entonces, el tema lo obsesiona. Al respecto, este escritor que advierte “cómo el crecimiento material agudiza la degradación del medio ambiente” realiza, a su vez, un doble llamado : “en primer lugar, a los ecologistas, para que reflexionen realmente sobre lo social y las relaciones de fuerza ; en el segundo, a quienes reflexionan sobre lo social, para que tomen conciencia de la envergadura de la crisis ecológica que hoy condiciona la justicia”. Kempf visitó la Argentina para presentar su libro Cómo los ricos destruyen el planeta, cuya crítica al corazón del régimen capitalista neoliberal fue elogiada por el presidente venezolano Hugo Chávez en la Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático.

Debate - ¿Cuál es la amplitud de la crisis ecológica y cómo se articula con el crack económico global ?

Hervé Kempf - Va adquiriendo una amplitud máxima : el cambio climático es lo más evidente, pero también a través de la crisis de la biodiversidad, de la desaparición de varias especies. Y, además, por medio de la contaminación de un gran número de ecosistemas, ahora se puede ver el más grande del planeta : el oceánico. La crisis está provocada por el régimen del capitalismo en el cual vivimos desde hace treinta años y que se tradujo en un aumento muy fuerte de las desigualdades y en la búsqueda de la producción máxima. En muchos casos, la búsqueda del crecimiento material es una manera de hacer insensible a la población acerca del crecimiento de las desigualdades. Obviamente, el primer efecto de ese mayor desarrollo material es la destrucción del medio ambiente, es decir, de las condiciones de la vida futura de la sociedad humana.

¿Cuesta que vayan de la mano las preocupaciones económicas con las ambientales ?

En Europa, desde hace unos años, se hizo muy evidente que no se podía tener una política económica sin preocuparse por la ecología. Un partido o un candidato no pueden obviar la cuestión ambiental. Entonces, hay una evolución de las mentalidades muy fuerte, en ese sentido. Con la actual crisis económica, se vive una pulseada entre las sociedades y el sistema financiero. La pelea es por quién va a pagar todas esas deudas que se han generado. Las huelgas discuten el comportamiento de esos sectores financieros. Ahora bien, si la cuestión política está concentrada en ese aspecto, no impide que el tema ecológico siga estando presente.

En su libro, usted habla desde “la urgencia y el optimismo”. ¿Qué debería cambiarse de aquí a diez años ?

Lo urgente es que la clase política retome el control de los sistemas financieros. La segunda prioridad sería cambiar las relaciones de derecho e igualdad y articularlas a través de una reforma fiscal, que haga que los ricos paguen más impuestos. El tercer aspecto estaría relacionado con que los gobiernos se orienten hacia una economía basada en la ecología y que tienda hacia el bien común, un sistema contrario al capitalismo vigente. La crisis que estamos viviendo desde hace varios años en los países del Norte está vinculada a una acumulación de deudas estimulada por un deseo de consumo material cada vez más fuerte.

¿Por qué sostiene que la categoría de “desarrollo sustentable” representa un retroceso ?

Muchas veces, ese término es utilizado por los gobiernos y las empresas para no cambiar su comportamiento en el sentido ecológico. En nombre del desarrollo sostenible no se han observado verdaderos cambios. Lo que se sigue privilegiando es la noción de desarrollo y no se tiene en cuenta el medio ambiente. Y la cuestión social de la desigualdad se deja casi siempre de lado. Esto no significa que no se puede encontrar casos a nivel comunitarios, donde los actores realmente respetan la idea del desarrollo sostenible y traten de cambiar las cosas.

¿Cuál es su mirada sobre América Latina ?

Lo apasionante de América Latina es el cambio que se ha producido en el continente desde hace varias décadas. Me refiero al hecho de haberse librado de las dictaduras y de Estados Unidos para desarrollar democracias que, sin duda, son imperfectas, pero que son un avance con respecto al pasado. En muchos, ese recorrido y forma de gobernar sirve de inspiración para muchos países europeos. Pero otro aspecto que sigue siendo preocupante en la región es la desigualdad. Reivindico las políticas sociales de varios presidentes como Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, entre otros. Ellos implementaron políticas para volver a tener el control de los recursos naturales y hacer una mejor distribución de la riqueza. Pero, lo que me pregunto es si Latinoamérica no se está quedando a mitad de camino. Es decir, si no está dependiendo demasiado de la explotación de sus recursos naturales y descuidando la cuestión ambiental, a la vez que perdura una estructura social que es muy desigual.



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Fuente : Debate

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