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Édito —

La cerveza que mentía


Casi surrealistas. Así son las palabras del posible ex candidato a la presidencia y protagonista del escándalo en New York. Interrogado en el noticiero “20 horas” del canal francés TF1, este 18 de septiembre, sobre la crisis del euro, el señor Strauss-Kahn respondió : “Junto con el reto ecológico, la crisis de euro es el desafío más complicado” ¿Ah ? ¿“Junto con el reto ecológico” ?

Ex lobysta de la crema y nata de las grandes empresas de la industra, ex ministro de la economía, ex director del Fondo Monetario Internacional, el señor Strauss-Kahn, desde hace veinte años que no ha dejado de trabajar en el programa neoliberal y de promover el máximo desarrollo (instrumentos muy eficaces en la destrucción del medio ambiente en todo el mundo). Cuatro meses de ausencia de los escenarios del poder, lo llevan ahora a poner el reto ecológico como la primer prioridad... qué lástima que los grandes poderosos del mundo no descubran la ecología sino hasta que los sacan de la jugada.

Qué lamentable, en efecto, que los discursos estén tan lejos de las acciones. Como en el caso del señor Busain, el presidente director general de Heineken Francia, quien declara noblemente en el sito web de su empresa : “Podemos buscar la productividad sin preocuparnos del impacto de nuestras actividades en el medio que nos rodea ?” Es cierto, ¿podemos ? Por desgracia, sí, podemos - como diría el presidente Barack Obama, quien acaba de renunciar, este 2 de septiembre a endurecer las normas de contaminación atmosférica.

Porque, en el norte de México, una filial de Heineken, Femsa, acaba de empezar a construir este 16 de septiembre, un estadio de 55 mil butacas en las 26 hectáreas de un bosque público en Monterrey. Esta ciudad está considerada como la más contaminada de todo el país, y el bosque en cuestión, La Pastora, es el espacio verde más grande, un pulmón indispensable en una metrópolis donde la temperatura puede llegar, en verano, hasta los 45ºC. El estadio implica arrancar el bosque de tajo.

Desde hace dos años, las asociaciones ecológicas resisten contra este desastre, subrayando siempre que la construcción podría haber sido posible en un lugar menos sensible. Pero Femsa, quien también indica en su sitio web su deseo de “ayudar a preservar el planeta para las generaciones futuras”, no desiste de su empeño. La empresa posee al club de futbol que albergará el estadio, donde además, tendrá la exclusividad de la venta de la cerveza (Heineken, por supuesto). Interrogada en Europa, Heineken responde que legalmente no es responsable de nada.

Nunca responsable, nunca culpable. Los poderosos no son responsables de nada. Con la mano en el corazón, buscan resolver el “reto ecológico”, “preservar el planeta”. La destrucción continúa. Y nosotros sólamente podemos, risible venganza, escoger mejor la marca de cerveza que nos bebemos.


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